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Tras el
descenso provocado por el cierre de los Astilleros –que atrajeron
a muchos operarios vascos en el siglo XVII- y la emigración
a Perú, Chile y Argentina, Colindres tuvo su mayor crecimiento
en la segunda mitad del siglo XIX.
Durante
este siglo su población no ha dejado de crecer, constituyendo
uno de los pocos casos cántabros junto con Santoña,
Laredo y Castro. Actualmente
Colindres tiene una población de unos 7.000 habitantes censados,
con un crecimiento anual de unas 300 personas al año. Además,
cabe señalar que Colindres es uno de los pueblos con mayor
índice de natalidad de España.
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Colindres
ha constituido un enclave o encrucijada de caminos entre el interior
(Castilla) y los puertos de mar. Precisamente estos caminos fueron
la simiente del pueblo de Abajo. Tradicionalmente se pasaba a Treto
en la famosa “Barca de Treto” hasta que se construyó el puente
de hierro que une Treto y Colindres, auténtico precursor
del desarrollo del municipio.
A 48 km.
de Santander, Colindres ha tenido unas comunicaciones tradicionalmente
malas, mejorada sensiblemente con la Autovía Castro-Santander
(50 km). En el verano del año 2000 está previsto el
inicio de las obras en los puentes sobre las marismas de Santoña,
mejoras que facilitarán los desplazamientos por la zona hasta
Santoña.
La compañía
de autobuses Turytrans mantiene líneas regulares que comunican
Colindres con Laredo, Noja, Castro, Santander o Santoña.
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En cuanto
al Sector Primario, las zonas altas contaban tradicionalmente con
bosques de robles, encinas, nogales y castaños, estos últimos
casi desaparecidos. De ellos se extraía madera para las serrerías
y astilleros –Colindres llegó a ser Astillero Real-, frutos
y abono. En zonas más bajas había plantaciones de
árboles frutales agrios, cuyos frutos se exportaban en la
Edad Media, mientras que alrededor de las casas abundaban viñedos
de excelente calidad, manzanos para sidra, perales, higueras y huertas
de verduras y hortalizas. Las vegas o mieses sirvieron para plantar
un trigo de ínfima calidad llamado “escanda”, hasta la llegada
del maíz o “pan de Indias”. En las marismas se trabajaban
los juncos o “marrubio”, llegando a ser tal su fama que se les conoce
como “los del juncu”, aunque actualmente se está perdiendo
esta tradición.
En la
actualidad, el mar constituye el medio de vida de una parte importante
de la población tanto en la tarea de la pesca como en la
industria conservera de escabeche y salazón. Si bien estas
actividades son tradicionales en la zona, ha sido durante este siglo
cuando han experimentado su mayor crecimiento con la mejora de las
instalaciones, algunas de ellas con el sello de Calidad Cantabria.
La flota de Colindres (3º puerto cántabro) captura principalmente:
merluza, besugo, rape y mero en invierno; anchoa en primavera y
bonito en verano. Los pescadores conforman desde hace siglos la
Cofradía de San Ginés, que ha tenido diferentes nombres
y creciente importancia con el curso del tiempo, siendo hoy una
entidad de derecho público precursora del desarrollo del
sector.
Por último
merece una especial mención la actividad del Turismo y del
crecimiento demográfico que ha impulsado la autovía
Santander-Bilbao. Así prolifera la construcción de
urbanizaciones, embarcaciones de recreo y concesionarios de automóviles.
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